La respuesta corta

Elige un equipo que te enseñe webs reales en funcionamiento, que entienda tu negocio antes de hablar de tecnología, que te entregue una propuesta cerrada con alcance y entregas, y que te explique qué pasa después de publicar. El precio importa, pero solo se puede comparar entre propuestas que describen lo mismo.

Mira trabajo real, no capturas

Pide enlaces a webs publicadas y entra en ellas desde el móvil. Fíjate en si cargan rápido, si se entiende qué ofrece cada negocio y si los formularios funcionan. Si puedes, pregunta a alguno de esos clientes cómo fue trabajar con el equipo y qué pasó después del lanzamiento.

Fíjate en las preguntas que te hacen

Un buen equipo pregunta por tus clientes, por tu forma de trabajar y por lo que hoy no funciona antes de proponer un diseño o una tecnología. Si la primera conversación es una lista de funciones o un precio sin conocerte, la web probablemente se parecerá a muchas otras.

Exige una propuesta que se pueda comparar

La propuesta debe detallar páginas y funciones, quién prepara el contenido, cómo se valida cada entrega, qué incluye el precio y qué se paga de forma recurrente: alojamiento, dominio, servicios de terceros y mantenimiento. Dos cifras parecidas pueden describir webs muy distintas.

Pregunta de quién son la web y los accesos

Antes de firmar, deja por escrito quién es titular del dominio, quién tiene acceso al alojamiento y al código, y qué ocurre si un día decides cambiar de proveedor. Es la pregunta que más problemas evita y la que menos se hace.

Valora qué pasa después de publicar

Una web necesita actualizaciones, cambios de contenido y mejoras. Pregunta quién se encarga, por qué canal se piden los cambios y cómo se presupuestan. Un equipo que desaparece al publicar te deja solo justo cuando empiezas a necesitarlo.

Señales de alerta

Promesas de primeras posiciones en Google en poco tiempo, precios cerrados sin haber entendido tu proyecto, ningún trabajo que puedas visitar o respuestas vagas sobre la propiedad de la web. Cualquiera de ellas merece una segunda conversación antes de decidir.

¿Lo pensamos sobre tu negocio?

Podemos empezar por lo que hoy no funciona como te gustaría. Sin documentos técnicos ni una idea cerrada.

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